En los últimos tiempos, con el final de la subvención en los móviles estamos viviendo una reciente decisión de negocio de las que son realmente importantes, porque cambian uno de los elementos fundamentales que han marcado la evolución de una industria tan importante como la telefonía móvil.
Me interesa este asunto porque se trata de una subvención, y porque con esta decisión se pretende resolver , y quizás se consiga, una situación similar a otra que sin embargo va a tener mas difícil solución: la gratuidad de internet. Por otro lado, hay muchos implicados, algunos de ellos completamente ajenos y a los que la decisión les ha dejado completamente descolocados.
Estoy absolutamente en contra de cualquier subvención porque, per se, tiene una cierta condición perversa, ya que su nivel de adicción está por encima de cualquier droga actual o todavía por diseñar. Las decisión de suprimir la subvención es correcta también en este caso, porque corrige graves errores de diseño de una nueva industria.
La subvención tergiversa las condiciones de mercado modificando la competitividad real de una compañía o producto, o como en el caso de la telefonía móvil, cambiando drásticamente la velocidad de desarrollo de una industria. No entiendo de la industria del cine, ni soy capaz de evaluar si juega un papel social que requiera su existencia, pero sí se que no es una industria que se haya creado en los últimos 10 años y por tanto, no entiendo el clamor sobre la retirada de la subvención al cine español. Si después de tantos años el cine español no es competitivo, habrá que renunciar a tener cine español como sucede en otras industrias y en todo el mundo. Hay que apostar allí donde seamos competitivos o donde parezca que hay posibilidades de serlo. Un no rotundo a cualquier tipo de subvención, que cada palo aguante su vela y que el Estado invierta en crear una sociedad competitiva.
Todo el mundo se acostumbra a la subvención, se olvidan de que se ha convertido en un elemento fundamental, miran hacia otro lado y continúan manteniendo una situación absolutamente artificial. Sin embargo, con el tiempo la situación tiene que estallar, de modo que el elemento artificial pasa a mejor vida, teniéndose que afrontar una decisión “absurda”. Así, de absurdo se tilda quitar algo que ha estado allí desde el inicio de los tiempos aunque siempre se haya cuestionado.
Internet y la telefonía móvil tuvieron una meteórica evolución porque por un lado la primera era gratuita y por otro, los móviles se subvencionaban para que fuesen gratuitos a los nuevos usuarios y no fuesen una barrera para el desarrollo. De esta manera, ahora es imposible buscar un modelo de negocio que desarrolle adecuadamente el potencial de la red basado en el “todo gratis” y sin embargo los operadores, con más o menos rigor y quizás sin suficiente convicción, finalmente han abierto el melón de retirar la subvención como elemento fundamental de las ofertas de móviles.
Las decisiones de negocio se deben tomar muy arriba en la organización y por ello muchas veces, no son entendidas por los gestores desde una visión más cortoplacista y pensando que cualquier cambio estratégico les complicara su día a día. En este caso, el último eslabón de la cadena comercial, el distribuidor, se queda horrorizado por las consecuencias.
Claro, los gestores de los operadores han sido reactivos en la toma de esta decisión y si por ellos hubiese sido, quizás no la hubiesen tomado nunca porque manteniendo la subvención se mantenía la dinámica del mercado y su gestión era mas fácil, pero finalmente el alto coste de esta partida en el actual contexto da cuenta de resultados hacía a la subvención el primer candidato al tijeretazo.
Y aquí esta el error, porque el coste de partida estaba claro y la distorsión que causaba también, pero el dejarlo correr tenía un premio para los gestores y por eso la toma de una decisión tan importante no se planificó. De haberlo hecho así, se habría elegido un mejor momento para implantar y se hubiese preparado a los distribuidores para el nuevo escenario evitando la posible desaparición de muchos de ellos, que ante este ultimo contratiempo no van a tener capacidad económica ni financiera para aguantar.
De este modo concluyo que las decisiones de negocio hay que tomarlas a su tiempo, nunca reactivamente y obviando que vayan a ser impopulares para los gestores, distribuidores o consumidores. Y que cunda el ejemplo , ninguna subvención mas por una sociedad ,y por ende sus industrias, más competitiva.


Totalmente a favor, no obstante deberían de realizar el cambio todos los operadores…, y los distribuidores no son culpables de la mala gestión que estos han realizado por la lucha de captar clientes. Es cierto que el cambio nos puede perjudicar y que la mayoría no tendremos capacidad financiera para sobrellevarlo y por tanto estos tendrían que ser sensibles ante esta situación y tomar medidas, porque sino al final se quedarán solos. Cada vez se complica más la captación de clientes con permanencias interminables y ahora es el momento de su retención. Creo que tanto Movistar como Vodafone quieren hacer tablas, pero me temo que Orange querrá aprovechar esta situación favorable para seguir captando clientes aunque sea regalando móviles y pagando permanencias… Este negocio es muy cambiante, siempre a corto plazo y no permite hacer grandes previsiones. Espero que algún día cambie.
Gracias Joan , es verdad que en esto el distribuidor ha sido puro espectador y no me cabe duda que todos los operadores iran a ello aunque alguno intente desmarcarse temporalmente y aprovechar la coyuntura como tu comentas